EL DOLOR QUE SIENTES EL DOLOR QUE SIENTES

El dolor que sientes – Discurso motivacional nº15

Es bastante desalentador sentir que por más que haces, no logras avanzar. Déjame decirte que si estás en uno de esos momentos, el dolor que sientes es real. Pero tienes que ser fuerte. Aunque lo estés dando todo y no veas resultados, no puedes permitirte el lujo de rendirte.

Quizás pienses, el camino más fácil, incluso, el más adecuado para ti, es dejarlo por imposible. Pero no hay causa imposible, sino personas no dispuestas a creer en sí mismas y luchar.

Si estás siguiendo tus sueños, sientes el dolor y ganas de parar, quiere decir que estás en el camino correcto. Porque estás siguiendo tu corazón a través de la oscuridad. Así que date un tortazo a ti mismo en la cara si lo necesitas. Pero ni se te ocurra escuchar esa voz, incitándote continuamente a parar. Créeme al decirte que escucharla, es literalmente como lanzarte al agua con una pesa de 100 kg atada a tus tobillos.

EL DOLOR QUE SIENTES

No es que al decidir continuar y no parar, todo se vaya a solucionar y ser fácil. Tarde o temprano, se volverá más y más difícil. El mundo te pondrá todas las trampas que te puedas imaginar. Seguro que, si te contase hoy las que te va a poner, ni te las creerías. Tampoco las sé a ciencia cierta para ti, pues para cada persona son distintas. Solo puedo decirte que el camino se vuelve oscuro. Llegarás al punto que, si sigues adelante, llorarás muchísimo. No te lo digo por decir, si de verdad estás en tu camino correcto, las pruebas que afrontes pondrán a prueba cada rincón de tu corazón. El sufrimiento será límite.

Pero todo ese dolor que sientes o sentirás, toda esa fría soledad persiguiendo tus sueños, algún día la amarás. Porque llegará un momento, en que comprendas que ese dolor ha sido tu mayor regalo.  Mirarás a tu alrededor y verás a los demás de fiesta, así como dejándose llevar por la fuerza de los acontecimientos.  Mientras por dentro, lloran y se arrepienten de los sueños que abandonaron en un cajón. Pero tú, estarás en pie y con la mirada en alto. Sin permitir que nada ni nadie, te aleje de lo que quieres alcanzar en vida. Ya que en ese camino habrás encontrado la felicidad.

En ese momento, entenderás que todo ese dolor no hacía más que hacerte un poquito mejor cada día. Tenías la opción dejarlo de lado, pero decidiste abrazarlo. Al hacer esto, te haces fuerte casi sin darte cuenta. Porque a cada golpe, se te endurecerá un poco la piel y los músculos. Quizás tan poco que ni se note. Pero cuando juntes todos los golpes, serás de acero. Aunque sobre todo, serás una persona plena sin temor al mismísimo miedo.

Por lo que si estás en uno de esos momentos en los que el dolor pesa y solo quieres rendirte, piensa en las consecuencias. Tus decisiones desembocarán en un árido desierto o en un bosque frondoso lleno de vida. Abrazar el dolor que sientes, es abrazar la vida. Abrazar tu dolor, es aceptar que este mundo es maravilloso a pesar de la oscuridad que hay en él.

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