HOMENAJE A UCRANIA

Homenaje a Ucrania – Un discurso por la libertad

En estos tristes días, este artículo es un homenaje a Ucrania y sus ciudadanos. Ayer, 24 de febrero del año 2022 fue un día triste para el mundo libre, un día especialmente triste para Europa. Las falsas promesas de buscar una salida diplomática para la crisis de Ucrania, no quedaron más que en papel mojado. Una vez más, el mundo parece cada vez más caminar decidido hacia el abismo. ¿Qué buscamos en este? Solo Dios, si realmente existe, lo puede saber.

La libertad de nuestros hermanos europeos del este, se desvanece como un espejismo en el desierto. Mientras tanto, seguimos perplejos sin entender cómo hemos llegado hasta aquí. Mi generación y la de mis padres, solo han conocido conscientemente un mundo que caminaba hacia la paz entre naciones, el progresismo y un mundo que parecía de todo, menos imprevisible. En ese mundo en el que como algunos aseguraron en los años 90, era el fin de la historia. Pues ya habíamos superado la mayor pugna ideológica de nuestra historia, se abría el camino para el florecimiento de la democracia y los ideales emancipadores de la humanidad.

Nuestra historia nunca acabará, mientras haya más de un ser humano en la tierra. Mientras sigamos existiendo como especie, no podemos bajar la guardia. Nos creíamos que los problemas se solucionan solos y hacía falta únicamente un par de acuerdos comerciales aquí y allá. Pero precisamente ahora, son esos acuerdos comerciales y sus negocios derivados, los que parecen mantenernos de manos atadas. Hemos sido tan ingenuos que creímos poder separar el régimen político de un país, respecto a los negocios hechos con este. Porque, ¿Cómo no? Teníamos claro que ellos, tarde o temprano, cambiarían por el mero hecho de comerciar. Realmente, no se cómo nuestra ingenuidad puede llegar tan lejos.

Nos hemos dedicado a hablar de libertad, igualdad y justicia aquí y allá, pero sin defenderla ni exigirla. Porque, sobre todo en Europa, es lo que me concierne, nos hemos dedicado a buscar la forma de aspirar a nuestros ideales de maneras extremistas, nos hemos centrado en defender esos supuestos valores de puertas a dentro hasta niveles que rozan lo absurdo. Incluso, empezando a atentar de esta forma contra ellos.

Ahora estamos pagando las consecuencias de esa visión que hemos tenido. Mientras entre nosotros, nos peleamos por ver quien es más ¨progresista¨, de cara al mundo negociamos con dictaduras cada vez más represivas. Nos hemos dedicado a negociar con países que reiteradamente violan los derechos humanos. Pero lo más grave de todo, países con una deriva autoritaria que nos hemos negado en aceptar o comprender.

En el día de ayer, el mundo que conocíamos, o mejor dicho, la ilusión en que vivíamos, murió. La sangre ha llegado al río y es hora de que nos pongamos serios a construir un mundo en el que la libertad de elección y oportunidades sea una realidad para todos. Una realidad en que la represión desaparezca, pudiendo cada uno seguir nuestros legítimos caminos individuales, sin destrozarnos como colectivo.

Estos ideales que tenemos o, al menos, a los que espero que sigamos aspirando alcanzar, de una forma un poco más sensata esta vez, merecen ser defendidos. La libertad puede tener un alto precio, pero en última instancia, es todo cuanto tenemos. Por lo que es hora de que nos preparemos para defenderla cada uno en su ámbito. Dicen que la alternativa a dejar que lo de Ucrania suceda, es la guerra total. Pero dejar que esto suceda, es dar vía libre a que los autoritarismos crean que pueden hacer lo que les plazca. Realmente, en última instancia acabará significando lo mismo.

Más nos vale, volver a hacernos fuertes y luchar hasta el final de nuestras fuerzas en todos los ámbitos por revertir esta situación. Porque si no somos lo suficientemente fuertes en todos los flancos para defendernos y revertir el nuevo devenir al que el mundo parece abocado, más temprano que tarde, la guerra llegará a nosotros. Si nuestros ideales caen a lo largo y ancho de todo el globo, entraremos en una edad oscura que lastrará durante un tiempo indeterminado no sola nuestras vidas, sino la de todos los que vengan detrás nuestra.

No podemos seguir mirando más hacia otro lado y pensar que nuestro planeta es un lugar en el que todo el mundo actuará correctamente o los problemas se solucionarán solos. Entre nosotros existen personas que no atenderán a razones y querrán imponer su visión del mundo, o simplemente verlo arder. Por tanto, no sigamos como hasta ahora mirando siempre hacia otro lado. Porque hoy debido a esto, las consecuencias de estas políticas las están pagando los ciudadanos de Ucrania. Pero, quizás, mañana seamos nosotros. No permitamos que la represión doblegue nuevamente a nuestra especie.

¿Por qué he escrito Homenaje a Ucrania?

Si no recuerdo mal, es de las primeras veces que toco un tema político. Pero sin lugar a dudas, es la primera vez que me posiciono. El motivo de este artículo espontáneo, es que no puede permanecer neutral ante lo que esta pasando ahora mismo en Europa. Afortunadamente, no tengo familiares ni amigos en dicho país. Sin embargo, no puede aceptar por las buenas que volvamos a las mismas de siempre.

El paso que ha dado Putin, abre un nuevo escenario de juego que si no cambiamos o frenamos rápidamente, conducirá a un ascenso imparable de totalitarismos expansionistas que acaben desestabilizando por completo el tablero político internacional. En mi humilde opinión, ojalá esté herrada, nos conduciría a dos posibles escenarios. La desaparición de nuestros valores democráticos y/o una guerra que acabe con todo lo que hemos logrado como especie. Por lo que como se puede entender, no debo, ni puedo permanecer neutral. No creo que nadie deba permanecerlo en esta ocasión.

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